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Juan Roberto Zavala

Breves apuntes sobre... La historia de la corrupción 

 

Por Juan Roberto Zavala.
Podemos situar el inicio de la corrupción en los albores de la civilización, muy especialmente cuando el hombre se agrupa, inteligente y sistemáticamente, pasando de hordas nómadas a pueblos y ciudades, dando lugar a múltiples formas de organización social, política y económica, como las naciones y la propiedad privada, y con ello dando lugar también a valores y conductas relativas a sus actividades comerciales, de gobierno y religiosas, lo que les permite no sólo comer, vestir  y subsistir , sino lograr también lo que son legítimas aspiraciones humanas: el éxito y la bonanza económica.

De estas naturales aspiraciones, difíciles de alcanzar por todos, nace la competencia por recursos económicos, poder y posición social que los propios grupos humanos reglamentan a través de sus gobiernos para evitar guerras, dominaciones mediante los mercados y la política, y la discordia que en ocasiones se genera entre individuos y grupos.

Si bien los humanos  compartimos muchos aspectos de nuestra vida en común y en nuestro interactuar en la sociedad nos encontramos con este fenómeno, que aunque consideramos no es consubstancial a nuestro ser, pues lo realizamos con conocimiento y voluntad, es decir, que habiéndose tenido la capacidad de elegir nos decidimos por no cumplir con una exigencia ética fundamental para el logro del bien común: la honestidad, dando paso a un fuerte individualismo, donde lo más importante son las conveniencias económicas y políticas. Es decir, el predominio de nuestra satisfacción personal, sin importar como, sobre los derechos de la colectividad.

Aunque  en la historia de la civilización han evolucionado muchas condiciones y conceptos, existen principios y valores que no deben vulnerarse,  pues constituyen elementos esenciales de las relaciones humanas, lo  que nos lleva a la llamada responsabilidad social  y nos compromete a todos en una ética que le da sentido a lo público, para llegar al bien común. Esto independientemente de  leyes y reglamentos que sancionan a quienes voluntariamente no cumplen con ellos.

Los griegos, por ejemplo, utilizaban el término ética no sólo como costumbre, como modo de ser, de actuar, sino como una predisposición humana permanente para hacer lo bueno, la que se obtiene como evolución natural al reflexionar sobre los valores individuales y sociales y la licitud de los actos humanos.

De ahí las referencias a la mitología griega y al castigo que Zeus impuso a Prometeo por haber robado el fuego del cielo, entregándoselo a los hombres y sobre todo el que impuso a la humanidad al destapar la “Caja de Pandora”, hiriéndolos con defectos perniciosos: los vicios, las enfermedades, el deseo sin límite y el amor a la riqueza.

Aunque gramaticalmente la corrupción es todo acto tendiente a causar un daño, una alteración o un vicio sobre una cosa determinada, en general se le considera como el aprovechamiento indebido de la administración de un patrimonio común y en particular, a la gubernamental, como la desviación de los fines de la función pública. Por su parte, el Banco Mundial la define como el abuso del poder público en beneficio propio.

Dado que la corrupción no es un estado congénito del hombre, pues existen países donde casi no existe como Nueva Zelanda, Dinamarca y Finlandia,  podemos decir que lo que la determina son los modos de vida, su organización política y social, especialmente el grado de libertades civiles con que cuentan,  como la  de prensa (uno de los pilares de la denuncia),  así como las actitudes y afanes de riqueza  de sus políticos, burócratas y empresarios que, considerándose más astutos que el resto de la población y al violar la ley, se ven favorecidos económicamente. De una carta de San Pablo, Martín Lutero extrajo la siguiente cita: “Raíz de todos los males es la avidez del dinero”.

De esta forma,  independientemente del talento, la eficiencia, la habilidad, el trabajo y la iniciativa individual, las decisiones sobre el reparto del poder y de la riqueza han sido influidas,  a través de la historia,  no por una competencia equitativa, no por un anhelo de bienestar general, sino por una forma de vida en que los propios intereses están por encima del crecimiento y la prosperidad de todos.

Aunque para algunos católicos,  con base en La Biblia, el primer acto de corrupción se produce cuando Eva, tentada por la serpiente, corrompe a Adán convenciéndolo de que comiera la manzana, es decir el fruto del árbol del bien y el mal y para otros se da en la baja Mesopotamia, en Sumeria, que es considerada la civilización más antigua del mundo (se le atribuye la invención de la rueda y los jeroglíficos pictóricos, que más tarde se convirtieron en escritura cuneiforme) pues un ensayo sumerio dedicado a la vida de los estudiantes relata un acto de corrupción cuando un estudiante al regresar a su casa les platica a sus padres que el maestro le había reclamado y dado unos latigazos (ésa era entonces la costumbre) por faltas, impuntualidad y mala escritura, a lo que los padres lo invitaron a comer.

“Cuando el maestro llegó lo sentaron en un sitio de honor, le ofrecieron  vino y como regalo lo vistieron con un traje nuevo y le colocaron un anillo de oro. El maestro, agradecido, se dirigió al alumno, diciéndole: Puesto que no has desdeñado mis palabras….. Te deseo mucho éxito….. Has cumplido bien con tus obligaciones escolares y te has transformado en un hombre de bien”. (1)

Para otros autores el primer acto de corrupción registrado se dio en el antiguo Egipto, durante el reinado de Ramsés IX (1142-1123 a de C) pues un papiro relata las dificultades por las que atravesó un funcionario del faraón por haber denunciado negocios sucios de otro funcionario que se había asociado con profanadores de tumbas para hacerse de la vista gorda en los robos a las tumbas, obteniendo sustanciales ganancias. (2)

Uno de los casos más sobresalientes de la historia es el de Sócrates, filósofo que vivió en Grecia de 470 a 399 a de C,  el que,  acusado de sofista y corruptor de la juventud,  prefirió cumplir  la sentencia de su muerte, rechazando la posibilidad de eludirla con ayuda de algunos amigos.    Por su parte, los filósofos Platón  y Aristóteles  calificaban ya a los gobiernos de buenos o malos, de injustos o justos, conforme a si gobernaban en beneficio propio o de la sociedad.

Platón, que nació en Atenas en el año 427 a de C y que fue discípulo de Sócrates, decía: “Aquello que merece más el hombre, de ser, son las ideas.  Lo  que se encuentra   sometido  al cambio y a la corrupción, está entre el ser y el no ser. Las ideas son únicas, intemporales, necesarias, universales, perfectas. Las ideas se hayan ordenadas entre sí, jerárquicamente. En la cima se haya la idea de “Bien”. De ella participan todas las demás y ella misma está “más allá del ser”….. El hombre es su alma, un alma racional….. El hombre debe lograr que sea el alma racional la que gobierne su vida….. En la medida que lo logre el hombre será virtuoso”

En cuanto al imperio romano, considerado como el de mayor valor y permanencia en la historia de la humanidad, también fue afectado por la corrupción, sosteniendo algunos autores que su caída se debió, entre otras cosas, a la pérdida de las virtudes cívicas tradicionales romanas. Así, es de mencionar que con la expansión territorial de Roma se estableció la figura de Procónsul, que era general, administrador y juez supremo en su provincia y aunque se recuerda a Catón, que administró la provincia de Hispania Citerior con una honestidad y celo ahorrativo, pues recorría a pie la provincia, sin ejército y con un solo servidor. Sin embargo la realidad es que la corrupción caracterizó la administración provincial hasta que 23 años antes de Cristo Octavio recibió el título de emperador e intentó restaurar las tradiciones morales del pueblo romano, combatiendo la corrupción y las costumbres licenciosas de la época.

A partir de ahí se sucedieron emperadores llamados buenos como Trajano, Adriano y Marco Aurelio y otros sanguinarios, corruptos y licenciosos como Carcalla (211-217) y Eliogábalo (218-222).  Vale la pena mencionar que cuando el emperador Cómodo (hijo de Marco Aurelio) fue asesinado el año 192, el Senado eligió a Pertinax, pero la guardia pretoriana lo asesinó, y desde su cuartel en Roma declaró que el trono estaba en venta y que lo ocuparía el que más dinero les ofreciera.

Más adelante, con la caída del Imperio Romano de Occidente, allá por el año 476 cuando fue depuesto el último emperador romano de Occidente, Rómulo Augusto, dio inicio la Edad Media, caracterizada por ser una sociedad predominantemente rural, con un modo de producción feudal, surgimiento de pequeñas ciudades-estado y monarquías feudales basadas en relaciones personales de vasallaje.

Como a partir de los edictos de Constantino (313) y Teodosio I (380) se había implantado el cristianismo como nueva religión oficial, con un impulso tal que la espiritualidad era el centro de la existencia humana, con lo que se redujo substancialmente la corrupción, pues se tomaba a la vida de Cristo como modelo de imitación.

Sin embargo, poco a poco se fue dando un terrible avasallamiento de los poderosos señores que controlaban a la mayoría de la población, con lo que regresaron el despotismo, las injusticias y la corrupción, acentuándose durante la llamada Alta Edad Media (1000-1500) con el ahora crecimiento del poder de las monarquías y el florecimiento del comercio a grandes distancias. Sin embargo, fue en la iglesia católica donde se dieron los mayores excesos como la venta del perdón de los pecados, a través de la compra de indulgencias, el despotismo y la riqueza del Papado y del clero en general. Reyes, señores feudales y dignatarios eclesiásticos disponían de los puestos de la iglesia, poniéndose en venta los obispados y hasta los curatos.

En la Divina Comedia, compuesta alrededor del año 1300, el poeta florentino Dante Alighieri presenta al reino de ultratumba en tres cánticos, Infierno, Purgatorio y Paraíso; dividiendo al Infierno en nueve círculos donde purgan su castigo los condenados, de acuerdo a la gravedad de los pecados cometidos. En el  octavo están colocados quienes cometieron pecados como fraude o traición y ahí también están inmersos, en brea hirviente, los políticos corruptos, pues sabían el mal que habían causado.

Con el Renacimiento (inicia hacia el 1400), época en que el pensamiento filosófico griego renace, pues había quedado olvidado durante la Edad Media, sólo guardado en unos pocos conventos de la iglesia católica y la utilización también de la razón científica para dar orden al pensamiento, se logra una profunda transformación en las artes, las ciencias y muy especialmente en el aspecto económico, pues se separa el periodo económico-social, como más adelante lo llamaría Marx, del feudalismo al capitalismo.

Se rompe, entonces, la concepción medieval del mundo, pues además se dio el descubrimiento de América, la invención de la imprenta por J. Gutenberg e inició el movimiento filosófico denominado humanismo, pasando entonces el hombre a ser el centro de la atención y surgieron los grandes pensadores y artistas como Nicolás Copérnico, Miguel Ángel, Cervantes, Shakespeare, Galileo Galilei, Rembrandt, Isaac Newton y Goya.

Aunque durante esta época con “Utopía” Tomás Moro es el precursor del naturalismo religioso y el socialismo, presentando un estado ideal donde no existe la propiedad y en “El Príncipe”, Nicolás Maquiavelo considera que sólo el estado (orden estatal) garantiza una adecuada organización de la convivencia humana, pues el hombre político es por naturaleza egoísta, ambicioso, vengativo e inconstante, la realidad es que los pensadores renacentistas lucharon por un principio de autoridad basado en la libertad, la autonomía y la investigación. (3)

Sin embargo la corrupción continuó,  muy especialmente en la iglesia católica, particularmente en el alto clero, pues si bien hubo excelentes papas como Nicolás V, fundador de la Biblioteca Vaticana, una buena parte de ellos mostraba una clara relajación moral y política, como Alejandro VI (Rodrigo Borgia), quien sobornó a los miembros del Colegio Cardenalicio para llegar al poder y concedió poder, títulos y riqueza a sus hijos y a sus numerosas amantes.

Así mismo y como la venta de indulgencias continuaba, ahora con la excusa de construir la Basílica de San Pedro en Roma, se provocó la división del cristianismo en católicos y protestantes, desencadenándose numerosas guerras. Aunque no estamos de acuerdo, Mario Puzo en su obra “Los Borgia. La primera gran familia del crimen” afirma que esta poderosa familia veneciana fue la primera en crear un imperio basado en el asesinato y la corrupción.

Al llegar la revolución industrial, que se inicia en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII, entre otras cosas  con la construcción y utilización de la “Spinning - Jenny” (1763), que reproducía mecánicamente los movimientos del hilador y trabajaba con varios husos para obtener hilo, no sólo se cambió la forma de producción, pues hasta entonces el hombre sólo había utilizado herramientas, sino también el consumo, pues con la máquina de vapor se crearon la locomotora y el barco de vapor,  pudiéndose transportar más rápido y lejos los productos.

Así también se dio una transformación profunda de la sociedad, pues se pasó del trabajo manual a la máquina, del taller a la fábrica; los campesinos abandonan los campos y se trasladan a trabajar a las ciudades (migración masiva), con lo que aparece el proletariado, que trabaja con máquinas que no son suyas. (4)

En esa época por todo el mundo, pero especialmente en Latinoamérica, con el orden colonial se impusieron formas de gobierno que, con administraciones deficientes y abuso de poder, abiertamente propiciaban la corrupción.  Gustavo Coronel menciona que “en 1813 Simón Bolívar, mientras luchaba en la guerra de independencia contra España, firmó un decreto en el que estipulaba la pena de muerte para quienes fueran hallados culpables de corrupción en la primera República de Venezuela y en 1826 firmó otro que definía la corrupción como “la violación del interés público” y establecía la pena de muerte para “todo funcionario público culpable de robar diez pesos o más”, debiendo también ser ajusticiados los jueces que no cumplan con el decreto”. ( 5 )

Se considera como segunda fase de la revolución industrial al periodo de 1870 a 1914 con nuevas técnicas de producción, utilizando diferentes formas de energía como gas o petróleo y con el invento del motor de combustión interna se desarrolla la industria automovilística y de aviación y se comercializan masivamente muchos otros productos como el teléfono, el radio y la refrigeración. (6), Wikipedia.  Al expandirse los mercados  hubo una acelerada urbanización y se operó un cambio en las finanzas, apareciendo las grandes empresas y los monopolios  que concentraron   el capital y emergen  los grandes bancos internacionales.

Como todo se dio  con una economía basada en el libre juego de la oferta y la demanda y la burguesía  impuso  sus costumbres y valores, que giraban en torno a la riqueza, el ahorro y el trabajo (7),  la corrupción continuó como fuerza histórica, ahora inmersa, no ya en la iglesia, sino  en una inmensa maraña de gobernantes,  políticos, burócratas, banqueros, industriales y comerciantes.

Las grandes compañías internacionales muy pronto empezaron a pagar sobornos en el exterior de sus países, logrando millonarios contratos de instancias gubernamentales con lo que la corrupción, mediante las licitaciones y asignaciones de contratos llegaron a representar, en algunos países, más del 20% del dinero público, poniendo en entredicho el principio de igualdad entre las personas y en ocasiones, a la misma democracia.

A partir de la conclusión de la Segunda Guerra Mundial se ha dado un mayor crecimiento poblacional,  lo que ha originado una más acelerada  urbanización y degradación del medio ambiente, y el encarecimiento de las materias primas y los recursos energéticos, aunque con el avance de la ciencia y nuevas tecnologías se han dado cambios importantes en los ingresos de la población y en la forma del trabajo, pues se inicia el paso de la llamada manofactura a la mentefactura, lo que repercute  en beneficio del individuo y de la sociedad.

Sin embargo, a medida que el mercado y la economía crecen  y se universalizan,  en la misa medida ha venido creciendo y universalizándose el afán de la riqueza, considerándola erróneamente como un valor en sí misma y olvidándose que el dinero debe ser solo un medio para satisfacer necesidades, con  lo que la corrupción ha crecido, ahora de manera más inteligente para corresponder a los adelantos científicos y tecnológicos y al crecimiento de los niveles de educación.

Ejemplo de esto es el  caso de la poderosa empresa Enron Corporation, que con sede en Houston, Texas, y  cerca de 21 mil empleados, originalmente se dedicaba a la trasmisión y distribución de electricidad y gas y al desarrollo , construcción y operación de plantas de energía y  oleoductos por todo el mundo;  la que  abiertamente realizaba sobornos y tráfico de influencias para obtener contratos en países de América, África y Asia y a decir de la Enciclopedia Wikipedia, en la época se corrieron rumores sobre la utilización de ésta práctica  en un contrato de 30 mil millones de dólares con la empresa de energía Maharashtra State Electricity Bord.  En 2001 Enron colapsó y solicitó protección por bancarrota.

Como la corrupción ahora adopta diversas formas como soborno, malversación de bienes públicos, tráfico de influencias, nepotismo, formulación de leyes en beneficio propio,  y  otras y es tan fuerte que según el Banco Mundial cuesta anualmente  un billón de dólares ( $1.000.000.000.000 ),  reduce la riqueza de los países y acentúa la diferencia entre pobres y ricos. Ejemplo de esto es la reducción de la cantidad de dinero que dispone el gobierno para pagar a los trabajadores y comprar suministros como libros y  medicinas.

Dado el obstáculo que este fenómeno significa para el desarrollo de las naciones y el bienestar general,  pues de acuerdo a la Encuesta Global de Delitos Económicos 2011 de PwC  la corrupción es también responsable  del 24% de ellos;  en las últimas décadas,  a nivel internacional,  se han venido tomando  importantes  medidas como las  de impulsar el escrutinio general;  las acciones ciudadanas de vigilancia de la autoridad  en los sectores más vulnerables  y el fomento a la denuncia,  pues la impunidad es el más importante  factor que la propicia

De ellas mencionamos la fundación en 1993, por Peter Eigen, que había sido funcionario del Banco Mundial, de la organización civil Transparencia Internacional, que con la idea de que siendo la corrupción un fenómeno internacional, para ser detenido  debe ser medido, evaluado y expuesto sistemáticamente, sin consideraciones políticas  o diplomáticas , se dio a la tarea,  mediante encuestas y evaluaciones de entidades externas,  de elaborar y difundir el Índice de Percepción de la Corrupción, cuyo primer ejercicio se dio en 1996. 

Asimismo las acciones del Banco Mundial para crear conciencia entre los gobiernos de los países,  de que la corrupción afecta la economía y otras encuestas como la de Delitos Económicos,  arriba citada y el Índice de Fuentes de Soborno  de la misma Transparencia Internacional, donde por cierto, en el de 2011, las compañías y empresas de Rusia, China y México, son las más dadas al soborno de funcionarios, cuando trabajan en el exterior. El índice comprende a las 28 principales naciones exportadoras.   

Igualmente y con la idea de lograr una economía más justa y abierta, creando condiciones para la estabilidad del crecimiento futuro, el grupo de las principales economías (G20) recientemente se comprometió a combatir el soborno en el exterior, lanzando un plan anticorrupción. Es de mencionar que recientemente México asumió la presidencia de este organismo sobre cooperación económica y financiera  que agrupa a los más importantes países industrializados y emergentes.

Concluimos este breve trabajo con el siguiente texto tomado del Cuaderno de Transparencia  “Corrupción. De los ángeles a los índices”,   de Federico Reyes Heroles:  “Si bien es cierto que el fenómeno sigue ahí, también lo es que contamos con muchos y mejores instrumentos, producto de la ciencia y la razón,  para encarar esta pandemia. Se trata de un logro mayor. Soy optimista: aplicando medidas racionales, en un tiempo razonable empezaremos a notar los cambios.”

 (1) “La corrupción”.  Santiago Abreu, publicado en Monografías.com

(2) “Historia de la corrupción”. Revista Conozca Más, publicada en Índice de Historia.

(3) “Cronología del Renacimiento. Renacimiento” III. G. Papini.

(4)   Meli_tre.Monografías.com

( 5  ) “Corrupción, administración deficiente y abuso de poder en la Venezuela de Hugo Chavez”. Publicado en Cato . org. Gustavo Coronel

 (6 ) “ Segunda Revolución Industrial. Finales del siglo XIX”. Wikipedia.

(7) Revolución Industrial. Profesor en Línea. 

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